Ha pasado bastante tiempo desde que necesitaba desahogarme escribiendo, y la verdad es que nadie quiere ver los sentimientos de un corazón roto. Pero esta vez no es por tal cosa, esta vez ni siquiera tengo idea de la razón.
Este año me he permitido conocer bastante gente e igualmente dejar de lado a otras, sin embargo hubo personas que han llegado, me han marcado y se han ido, y quizás parte de esto vaya dedicado a ellos.
Para empezar había una niña, Jazmín se llama, ella era mi mejor amiga, era mi confidente y mi mundo. Nos separamos por problemas que supongo que a nuestra edad suele ser normal, llegan más personas y una termina alejándose de la otra. Lamentablemente quién se alejó esta vez, no fui yo. Jazmín, si en algún momento llegas a leer esto, aunque lo dudo, quiero decirte que hay momentos en los que te extraño, en que extraño salir a fiestas, o que te quedaras toda la noche despierta conmigo, que me llamaras porque el niño que te gustaba hacía tal cosa, o que simplemente me mandaras un mensaje preguntando como estaba mi día. Pero así como te extraño, también me obligo a no necesitarte porque lo nuestro cambió,y no volverá a ser igual, tal como la persona que nombraré ahora.
La siguiente persona que llegó a mi vida y se fue a los meses, fue un niño que conocí yendo a ver a mi mejor amigo a su colegio; este niño se llama Matías, aunque le decían Charizard por lo rojo de su cabello. Él es y ha sido una de las personas más sencillas que he conocido, tenía una personalidad tan hermosa y una manera de ser única. Yo podía pasar horas hablando por teléfono con él y no aburrirme, me subía el ánimo cada vez que lo necesitaba, me deseaba las buenas noches sin falta, y me decía lo bonita que era. Él es de esas personas que pese a todo lo que ha sufrido, no desea que los demás pasen por momentos malos, y si así es, se esfuerza por sacarte una sonrisa o intentar que te olvides de tus problemas aunque sea por unos minutos. Con él nunca temí a ser quien yo era, ni a mostrarme débil, pues me dejó claro que fuese la hora que fuese, si algo me pasaba, él no dudaría en llamarme.
La peor parte de todo esto, es que fui yo quien logró que él se fuera. Fui la peor persona del mundo, lo insulté y lo traté como en verdad, no se merecía. Chari, si llegas a leer esto, déjame decirte que de verdad te extraño, que tus palabras y tus rayos de alegría me han hecho mucha falta, que tus llamadas de un par de horas me han dejado vacía y que te necesito diciéndome que todo pasará, te necesito a ti, lamentable, ¿No crees?
Creo que seguir escribiendo será innecesario, ya no se puede decir más sin saber qué sucederá.
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